El éxito interior del método Montessori

Podríamosmos decir, que supone un auténtico “quebradero de cabeza” para el adulto el intentar hacer que un proyecto Montessori funcione. Más si cabe, que un proyecto Montessori funcione en la escuela pública.

La mayoría de los adultos piensan, primeramente, en los materiales Montessori como el inicio sobre el cual sustentar cualquier proyecto educativo. Todo el mundo quiere los materiales, saber hacerlos o dónde poder comprarlos, y muy pocos conocen a ciencia cierta la realidad que debe tener un buen proyecto Montessori para que pueda llegar “a buen puerto”.

Uno de los aspectos más importantes para la formación del guía en la educación es su humanidad

María Montessori

Aquellos que hemos tenido el privilegio de poder trabajar con “colectivos desfavorecidos”, dígase por ejemplo personas con discapacidad, podríamos llegar a la conclusión de que en aquellos lugares donde no se ejerce una “presión social”, donde al sistema “no le interesa acceder para sacar rédito” y donde “te dejan trabajar”, los resultados de un buen trabajo realizado por un buen y competente equipo de profesionales con base en el amor, resulta realmente interesante para el ser humano como actor principal de una buena educación.

Pero en un colegio ordinario no ocurre lo mismo. En un colegio ordinario el sistema “no te deja trabajar”, y al docente a veces “le vencen las fuerzas” y “se deja llevar”. Porque un buen inicio de cualquier proyecto educativo que quiera transformar la escuela, debería comenzar por el cuestionamiento de qué es un sistema educativo y qué pretende. De lo contrario, cualquier alternativa que se esté buscando para ese sistema educativo, únicamente estará parcheando el problema, si ir al eje del mismo. Necesitamos comenzar desde una perspectiva de construir un nuevo paradigma educativo. Porque al sistema le interesa, y mucho, que se esté “fabricando” bajo su supervisión e intereses al tipo de ciudadano que desea crear. Un ciudadano sumiso, que no critique el sistema establecido y que dedique el resto de su vida en reproducirlo, de generación en generación.

Los inicios del método Montessori tienen base en el trabajo con personas con discapacidad, con colectivos donde el sistema “te deja trabajar”, y donde, a través de la observación, el profesional puede programar las mejores actuaciones para sus alumnos, siempre con base en el respeto y el amor, pilares imprescindibles de una buena educación.

En su libro “Educar para un nuevo mundo”, María Montessori da cuatro claves de por qué su método tuvo, y continúa teniendo un gran éxito. Interpretando esas “claves de éxito” a la primera mitad del S.XXI, podríamos llegar a las siguientes conclusiones:

1- Los adultos, debemos y necesitamos entender, por pura naturaleza, que un niño es un niño por mucha energía que ponga un sistema en moldearlo. Que un niño tiene necesidades que desarrollar como ser humano que es, y que “no desarrollarlas” únicamente acarreará problemas de desarrollo. Dejen al niño ser niño, y, sobre todo, entiendan que son sus manos y sus sentidos el elemento principal que tienen para descubrir el fascinante mundo que les rodea.

2- Los niños pobres exteriormente son muy ricos interiormente, y dichos niños tienen realmente “hambre” por aprender y aprovechar al máximo cada oportunidad que se les da. Hoy en día masificamos a los niños con absurdeces materiales intentando reemplazarlas por algo tan insustituible como es el tiempo y el cariño.

3- El niño, necesita un adulto que lo acompañe y lo guíe, no un adulto que le diga en todo momento lo que tiene que hacer. El niño necesita hacer, es un trabajo muy personal que nadie puede hacer por él. Es a través de ese trabajo como el niño construye su inteligencia y personalidad.

4- El niño necesita un profesional de la enseñanza que no lo cargue de prejuicios, que conozca la etapa de desarrollo en la que se encuentra, y que planifique actuaciones atendiendo a dichas etapas. Seguir educando bajo el lema “así se ha hecho durante toda la vida y tampoco estamos tan mal”, acaba siendo hoy en día un acto miserable por un adulto miedosos incapaz de creer en el niño como elemento fundamental de transformación social.

Hoy, y ante la necesidad de encontrar alternativas al modelo educativo tradicional, los adultos, hábiles y bien entrenados, intentamos esconder tras determinadas palabras hechos que no están ocurriendo realmente. Por eso, hoy estamos llamando Montessori a casi todo. El adulto debe detenerse y mirar en su interior, es ahí donde se encuentra el inicio de todos los cambios. Si seguimos así, vamos a acabar agotando los recursos Montessori cuando, realmente, ni siquiera hemos comenzado a trabajar con ellos realmente. Porque, interiormente, sabemos que “no estamos haciendo las cosas bien”, y en vez de afrontarlas como adultos responsables, hemos decidido ocultarnos detrás de un nombre, en este caso Montessori, así, si “no funciona” ya tenemos de nuevo alguien a quien culpar. Un nuevo ejemplo de sociedad líquida en la que vivimos, lo uso (mal usado), lo agoto y busco rápidamente otra palabra, otro nombre, otra alternativa tras la que esconderme.

“No son solamente palabras la labor de la educación. Ésta será una preparación para la paz, ya que la paz no puede existir sin la justicia y sin que los hombres estén dotados de una fuerte personalidad y una fuerte conciencia”

María Montessori The four planes of education. Pág. 16

No basta con escondernos detrás de las palabras, de los nombres. Es mucho más fácil y nos va a hacer mucho más felices encarar los problemas de la vida desde una perspectiva lo más natural posible. Seamos adultos responsables. Porque a la naturaleza es muy difícil engañarla y dificultar su natural desarrollo, porque el niño necesita que se le respete su ritmo natural evolutivo simplemente como ser humano que es.

Una respuesta a “El éxito interior del método Montessori

  1. Muy buenas e interesantes sugerencias!!!!
    Cada dia los niños necesitan menos: no hagas o haz esto o aquello.
    Empecemos para que ellis mismos descubran el mundo!!
    Que piensen mas!!!

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