El periodo de adaptación escolar. El inicio de una aventura para el niño, un punto de inflexión para el adulto.

“Átate al duro mástil de tu barca. Y, obediente a tu brújula secreta, pon rumbo a la aventura irrenunciable: el viaje hacia ti mismo”

José Luís Sampedro

El periodo de adaptación en las escuelas suele ser uno de los “quebraderos” de cabeza más difíciles de solucionar para docentes, madres y padres y, sobre todo, para los niños. Resulta curioso cuando, en ese triángulo formado por docentes, madres-padres y niños, a los que menos se les tiene en cuenta es, precisamente, a los niños, quienes a la postre son los actores principales de este periodo de adaptación. Es, lamentablemente, una actitud bastante común entre los adultos el programar actuaciones para ser llevadas a cabo con niños sin contar con ellos.

Nuestras intenciones, de base, siempre suelen ser buenas. De base, digo, porque una vez entrado en debate “nos solemos desviar”, y lo que acabó comenzando como una propuesta para programar actuaciones en pro de los beneficios del niño, acaba siendo un triste debate sin propuestas donde dejamos ver nuestras más que notables deficiencias. A priori, la solución suele ser muy sencilla: si de verdad nos preocupáramos en conocer al niño, sus verdaderos intereses y sus necesidades de desarrollo, seríamos capaces de programar de una manera mucho más acertada y eficiente. El problema es que la mayoría de las veces acabamos haciendo lo mismo que hicieron con nosotros. Nuestra pereza, nuestra comodidad, nuestros miedos, nuestra falta de interés o nuestros absurdos debates de adultos entre adultos, acaban prevaleciendo sobre los verdaderos intereses de los niños.

“El niño posee una sensibilidad absorbente hacia cualquier cosa que exista en su ambiente, y sólo puede adaptarse mediante la observación y la absorción del ambiente”

María Montessori

Para este curso 17/18, hemos decidido afrontar nuestros propios miedos, nuestras incertidumbres, y programar este periodo de adaptación teniendo como objetivo único los intereses de los niños. De lo programado y de lo ya vivido, hemos sacado las siguientes conclusiones:

Equipo docente. Los docentes somos quienes planificamos teniendo siempre como principales protagonistas de nuestra tarea a los alumnos. Un equipo docente comprometido con la educación, debe programar con bastante antelación este periodo de adaptación, con el único objetivo de que sea un paso lo más llevadero posible y sobre todo placentero para los niños. Los niños son nuestra principal prioridad. Vamos a planificar esos días de periodo de adaptación siendo los niños los principales protagonistas.

La temporalización. Resulta un tanto absurdo por parte de los adultos decir que un periodo de adaptación va a durar un tiempo determinado. Como si los niños fueran máquinas que las encendemos y apagamos a nuestro antojo. Un niño es un ser humano único e irrepetible y, dependerá de muchos factores, que ese periodo de adaptación se prolongue más o menos en el tiempo. De ahí, la importante tarea de la observación. Una observación de los primeros días realizada con calma, a través de la cual veamos al niño siendo realmente quien es y podamos programar futuras acciones en base a esa observación. Esto nos va a dar cantidad de información, no solamente del niño, sino también de su entorno.

Las familias. Los adultos somos los que proyectamos cantidad de cosas, positivas y negativas, en los niños. A veces, este proceso de adaptación es, en realidad, mucho más difícil para madres y padres que para los niños. Los adultos, podemos ofrecerles calma a los niños, pero también nerviosismo; serenidad, pero también mucha inseguridad; podemos estar preparándolos para que comiencen a volar solos, pero también podemos estar cortándoles las alas para que lo hagan, lamentablemente, cuanto más tarde mejor. De nuestras acciones, gestos, actitudes, mensajes, comportamientos, etc., va a depender en gran parte cómo será este periodo de adaptación. No olvidemos que, como decía la Dra. Montessori: “Cualquier ayuda innecesaria por parte del adulto se convierte en un obstáculo para el desarrollo del niño”

La clase, el ambiente, el espacio. Un niño va a ser feliz en un lugar que satisfaga sus necesidades de desarrollo. Es de gran importancia que el niño, nada más llegar a la escuela, vea y compruebe que ahí hay un lugar preparado para cubrir sus necesidades. Un lugar que previamente ha diseñado un adulto que conoces las características y necesidades de desarrollo de los niños. Si ese espacio es así, si ese espacio llama la atención del niño, es muy difícil que no quiera estar ahí.

El adulto. El adulto es, posiblemente, el elemento más importante para que el periodo de adaptación sea lo más placentero posible. Porque tú eres quien le hablas de que va a ir a la escuela; tú eres quien elijes el centro educativo (imagino) pensando siempre en un lugar que mejor satisfaga sus necesidades; tú eres quien lo despierta por las mañanas y quien le trasmite seguridad o le crea inseguridad; tú eres quien lo va a llevar de la mano, y quien lo va a agarrar fuerte nada más llegar o lo va a dejar libre para que se desarrolle solo y sea el niño quien de sus propios pasos; tú eres quien te debes de alejar poco a poco, y no demandar su atención cuando ya compruebas que está “volando solo”; tú eres quien eres capaz de dar un paso atrás una vez estés comprobando que es feliz en ese lugar; en definitiva, tú eres quien tendrá que realizar un trabajo personal para saber en qué realmente estás ayudando a tu hijo y, en qué, seguramente sin darte cuenta, lo estás perjudicando.

“Deja de moverte y quédate quieto, y la tranquilidad te moverá”

Poema Zen

Lo que guía al niño es el maestro interior que le dice al niño para dónde ir, qué hacer. La adaptación significa felicidad, tranquilidad, equilibrio interno que se traduce en seguridad. La adaptación puede ser positiva y negativa. Positiva para el niño y negativa para el adulto, ya que éste tiene que deshacerse de su ambiente u olvidarlo para adaptarse del nuevo. Para el niño todo es nuevo, no tiene que deshacerse de nada.

3 Respuestas a “El periodo de adaptación escolar. El inicio de una aventura para el niño, un punto de inflexión para el adulto.

  1. Hola, necesito q me digan si es bueno q un niño tenga doble escolaridad, mañana inglés, siesta castellano. Gracias

  2. Soy una madre con hijo que acaba de iniciar su educación, e ingreso a casa de niños, nos esta costando adaptarnos, llora al dejarla en la puerta de la escuela, aveces desde el camino o desde casa no quiere asistir.
    Mi pregunta es como trasmito cosas positivas, seguridad y tranquilidad para facilitarle su adaptación?

    • Hola Jessica,
      Precisamente por eso hemos querido escribir este artículo. Si lo lees detenidamente, verás que es un cúmulo de actores los que participan en este proceso. No se trata únicamente de que tú transmitas cosas positivas, son más cosas.
      Un saludo.

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