Hoy, los jóvenes de todo el planeta se manifiestan contra el cambio climático; hoy, para la clase política, estos jóvenes representan la dignidad humana y el futuro esperanzador; hoy, a algunos les resulta un tanto «gracioso» que los jóvenes del mundo se manifiesten por causas tan justas para el conjunto de la sociedad.

Pero mañana, esos mismos jóvenes serán adultos con trabajo, que formarán parte de la sociedad o que habrán entrado en las instituciones públicas, pues lucharon muy duro por llevar a cabo sus ideales, por hacer tangibles en la sociedad en la que viven lo que un día soñaron.

Entonces, cuando esos mismos jóvenes consigan «alcanzar sus metas», para esa misma clase política que hoy «admiran la valentía de la juventud» ya no serán «tan graciosos», y comenzarán entonces a lanzar su mensaje público de «odio y veneno» para hacer ver al conjunto de la sociedad que ya no son «tan buenos» y pasarán a denominarlos, algo así, como «personas antisistema muy radicales y peligrosos, extremadamente peligrosos». De «la noche a la mañana» se habrán convertido en el enemigo público número uno para los gobernantes públicos y una parte de la sociedad.

Es algo «que nos suena», que nos resulta familiar, pues ya ocurrió con el 15M o con las recientes manifestaciones conmemorando el día internacional de la mujer, entre otras movilizaciones por causas sociales.

Desde aquí, toda mi admiración «jóvenes y valientes». Desde hoy, muchos de vosotros iniciáis un camino de «locura por la vida»; os llamarán «locos», por demostrar compromiso social ante la indignidad de la clase política e institucional; os dirán «barbaridades mil», hasta un punto que ni siquiera hoy podréis imaginar. Habrá momentos donde «os flaqueen las fuerzas» y veréis a compañeros «apartarse del camino» pues sus dudas, fuerzas y miedos así se lo piden. Sólo unos pocos conseguiréis «aguantar el tirón» de esta sociedad profundamente enferma, que «se ríe» de quienes luchan por el planeta, como si la causa fuera sólo para unos pocos seres humanos.

Que nada ni nadie os quite el sueño de construir una sociedad digna, más justa, respetuosa e igualitaria. Vuestra lucha es ejemplo para muchos adultos, así lo ha sido generación tras generación.

¡Fuerza!