La peligrosa e injusta conducta adulta de comparar a los niños

Ten siempre presente que tu hijo es un ser humano único e irrepetible. No hay más teoría, no hay nadie en el mundo como él o ella. Sobre ello, es sobre lo que la educación tiene que trabajar, entendiendo a cada ser humano como un ser único. Todo el tiempo que gastes de tu vida en comparlo con alguien, es un tiempo perdido para ti y una conducta peligrosa para el desarrollo de los niños.

Los seres humanos vivimos en una continua sensación de asfixia. La educación recibida, basada en la comparación, hace que continuamente tengamos la mente en lugares que no corresponden precisamente con el presente, con el aquí y el ahora. Desde bien pequeños, la sociedad y la escuela nos han dicho quién o quiénes eran los modelos a seguir, nos han comparado con quien para ellos eran “los mejores”, y ello ha engendrado en nosotros miedo, un miedo que nos va a acompañar el resto de nuestras vidas, pues nadie nos dijo en ningún momento que lo realmente importante éramos nosotros mismos.

“El miedo impide que la mente y la bondad florezcan. La mayoría de nosotros aprendemos por medio del miedo, el cual constituye la base esencial de la autoridad y la conformidadque exigen los padres y los gobiernos”

Jiddu Krishnamurti

“Juan es mucho más disciplinado que su hermano Miguel”. Frases como esta forman parte de nuestro quehacer diario. Continuamente escuchamos a adultos comparando hermanos entre hermanos, niños con padres, amigos con amigos…y así, un largo etcétera. Hacemos sencillamente lo mismo que han hecho con nosotros, lo cual supone un gran error, más aún si cabe cuando esas comparaciones tienen como base el interés del adulto por comparar lo que a él, en ese momento, le interese. Cada niño es un ser humano único e irrepetible, y como tal, no necesita (pues básicamente no lo entiende) que un adulto esté constantemente diciéndole que otra persona hace cosas que él no hace. El niño es como es, y por su salud mental, entre otras cosas, bien será para el adulto que así lo entienda y que lo trate como un ser único, intentando trabajar por sacar de él lo mejor que lleva dentro.

En la escuela no debe haber espacios para la comparación. Un niño es un ser humano único e irrepetible, y por lo que el adulto debe trabajar es por sacar de él lo mejor de las potencialidades que trae consigo. Si, sacar de él, pues la palabra educación proviene del latín “educere”, que quiere decir “sacar o extraer lo que el individuo lleva dentro”. En ningún momento, la palabra educación significa introducir en el niño lo que un grupo de adultos interesados quieren que este sepa, eso es fruto de una educación desfasada con base en la industrialización. Por lo tanto, la escuela, si de verdad educa, debe sacar lo mejor de cada uno de nosotros, aquellas potencialidades que llevamos dentro, motivo por el cual estamos aquí. No somos fruto de la casualidad.

En un ambiente Montessori no hay espacio para la comparación. A mucha gente le llama la atención que en un ambiente Montessori no se repitan materiales. Por ejemplo, que haya solamente una torre rosa, una escalera marrón o un solo cubo del binomio, por poner algunos ejemplos. Entre otras cosas, siendo así, permite que el niño que trabaje con ella, pueda concentrarse en su trabajo y evitar así comparaciones con otros compañeros. No habrá nadie junto al niño invitándolo a competir por ver quien trabaja mejor o lo hace más rápido. El fin de los materiales Montessori tiene que ver con las necesidades de desarrollo del niño, y si compite, no está atendiendo a las directrices que dicta su maestro interior. Si compite, atiende únicamente a una idea clara con base en el miedo que limita un buen trabajo personal.

“Todo cuanto coloca al niño en relación con la realidad y que permite desarrollar su experiencia sobre las cosas del ambiente dando la inteligencia de las cosas, aleja el estado perturbador del miedo. En nuestra escuela normalizadora, uno de los resultados obtenidos más claros es la desaparición del miedo subconsciente y el prevenir su aparición”

María Montessori

Un papel importantísimo desempeña el Guía en evitar las comparaciones. Un Guía Montessori sabe perfectamente que cada individuo en único e irrepetible. Un Guía Montessori va a confiar siempre en el niño, en sus intereses y en sus capacidades, abogando porque el niño sea él mismo. Si la escuela educa de verdad, debería tener adultos que continuamente repitieran al niño: “No imites, no trates de ser como nadie. Sé tú mismo, vamos a comenzar desde ahí”.

3 Respuestas a “La peligrosa e injusta conducta adulta de comparar a los niños

  1. Maria Graciela Volzone

    Muy bueno el articulo, este tema es muy delicado es COMPRENDER que cada uno es único e irrepetible que cada uno tiene un estilo propio de ser .
    muchas gracias

  2. Dra. Justa Machaca Mamani

    muy interesante el artículo, es sumamente importante cómo se trata al niño los primeros cinco años de vida, me parece no es posible que los adultos se permitan hacer comparaciones, con ello lo único que se logra es bajar su autoestima, ellos necesita mucho afecto nuestro y hacerlo sentir que sí nos interesa mucho su aprendizaje y que cada día mejoran.

  3. Me parece muy interesante la parte donde se indica que cada persona es única e irrepetible y, las bases del aprendizaje sean individuales.
    En lo que no estoy de acuerdo es que solo se aprende de los demás niños, cuando se muestran los resultados.
    Las investigaciones en conjunto son las que muestran el desarrollo de la sociedad, en donde cada quien hace su aporte al mismo proyecto.
    Cordial saludo

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