Ni vallas, ni muros, ni más presencia policial. Si existe una solución, se llama educación.

Existe un antiguo dicho castellano que, con algunas variantes, dice que “Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”. La idea del dicho o refrán es, que debemos aprender de los males que sufren los demás para no caer en los mismos errores y sufrir idénticas consecuencias.

Occidente sufre  el horror del que, desde hace ya algunos años, están sufriendo cientos de miles de personas. Lo vemos y sentimos cada vez más cerca, de ahí que estemos empezando a actuar. Lo vimos venir y no hicimos nada; ahora lo tenemos encima y la decisión tomada parece haber sido la de blindarse ante el horror. En vez de analizar y poner remedio sobre las raíces del problema, hacemos lo de siempre, parchear el problema y “a ver qué pasa”. No estamos siendo responsables. Ni lo fuimos, ni lo somos hoy. Occidente de espaldas al mundo, y lo que es peor, de espaldas a su propia realidad.

Occidente ha decidido que la mejor manera de blindarse contra el horror es girando la cabeza y mirar para otro lado, como si con ellos no fuera el asunto. Nuestros “líderes rinden pleitesías a la industria armamentística, de ahí que les interese, y mucho, que el horror “siga campando a sus anchas”. Fruto de esta idea, se inventan nuevas guerras, se construyen muros gigantes o se carga con más presencia policial que nunca las principales ciudades del mundo desarrollado. Nos han transmitido un concepto erróneo de lo que es responsabilidad, y más que responsables, podríamos decir que estamos siendo irresponsables. La responsabilidad, tal y como la palabra indica, tendría que ser con la humanidad entera, y no contigo mismo, tu familia o tu círculo más cercano.

“La guerra es una proyección espectacular y sangrienta de nuestro vivir cotidiano. Fomentamos la guerra con nuestra manera de vivir, y sin una transformación interna en cada uno de nosotros, sin duda, seguirán existiendo los antagonismos raciales y nacionales, las infantiles disputas a causa de nuestras ideologías, la multiplicación de los soldados, los saludos a la bandera, y todas las numerosas brutalidades que contribuyen a crear la matanza organizada”
Jiddu Krishnamurti

Una sociedad así está destinada a sufrir ese mismo horror más pronto que tarde. El único blindaje posible transformador de sociedades, solamente puede venir de la educación a través del niño como constructor del hombre. Es, a través de la educación, donde una sociedad puede proyectar el modelo de ciudadano que le gustaría que la sociedad en la que vive ahora tuviera. Una sociedad mediocre tendrá ciudadanos mediocres; una sociedad responsable tendrá ciudadanos responsables. Tú, como ser humano, eres la humanidad entera. Por todo ello, dignifica tu vida siendo responsable de lo que significa que tú seas el mundo entero.

¿Qué pasaría si educáramos de otra manera? Nos pasamos la vida escuchando que el remedio de todos los males está en la educación. Que, si educamos a los niños otra manera, podremos obtener resultados diferentes. El problema es que pasamos la misma vida observando que lo único que hacemos es repetir un modelo al que, curiosamente, consideramos fracasado. Vivimos del ideal, sin darnos cuenta que el ideal es una cosa, y el hecho, lo concreto, otra muy distinta. El adulto de hoy es el adulto miedoso idealizado que tanto criticabas hace unos años por cobarde cuando, por entonces, estabas convencido que cuando tú fueras adulto, las cosas iban a cambiar, pues lo que estabas viendo no te gustaba.
Un sistema educativo, tiene el objetivo de crear un modelo de ciudadano determinado. Nuestro sistema hace énfasis únicamente en las materias académicas, y olvida por completo nuestra relación y responsabilidad con la Tierra, la naturaleza o el prójimo. Nos enseñan a ganarnos la vida, pero no nos enseñan a vivirla.

Una sociedad, por lo tanto, es el reflejo perfecto de la educación y los valores que en ella se transmiten. Si tan claro tenemos que vivimos en una sociedad sumida en las guerras, el hambre o la desdicha, quizás va siendo hora de cambiar nuestro modelo educativo y crear un tipo de individuo con otras características, con otros valores. Para ello, y por el bien de tu hijo, la sociedad necesita que tú cambies. No sigas culpando a los demás.

“Eres lo que haces y lo que piensas, las dos cosas. Y si no son compatibles, no eres creíble”
Walter Riso

Necesitamos escuelas que atiendan y respeten al niño; escuelas creadas para atender sus necesidades atendiendo a la etapa de desarrollo en que se encuentren; escuelas conectadas con la sociedad en la que vive; escuelas con adultos responsables que conozcan las necesidades de los niños, con responsables educativos que conozcan las necesidades de los profesionales de la educación. Necesitamos, en definitiva, humanizar la educación.

Ofrezcamos, pues, una educación comprometida, no de ricos y pobres, no de orientales y occidentales, no de católicos y musulmanes, no del hombre contra el hombre. Una educación humanista que se sirva de la ciencia para educar en la verdad, en lo que es, y que no utilice a los niños como seres humanos fáciles de adoctrinar para introducirles aquellos conceptos que a un adulto miserable le interesa transmitir. Ofrezcamos una educación de igual a igual con el ser humano, con el mundo en que vivimos y con el universo que compartimos.

“Si la unidad humana -que es un hecho en la naturaleza- lograse por fin organizase, sería solo gracias a una educación que dará reconocimiento a todo aquello que ha sido alcanzado con la cooperación humana, y la capacidad de compartir las dificultades en nombre del trabajo común por el plano cósmico”
María Montessori

Madres y padres, profesionales de la educación, responsables administrativos de la educación, sociedad… Todos somos responsables del modelo de ciudadano y, por ende, del tipo de sociedad que estamos creando. Quizás, hoy, tengamos la gran suerte de vivir lejos del horror, lejos de terroristas, lejos del hambre y la miseria humana. Pero tenemos que actuar y ser responsables con nuestros prójimos, los seres humanos de otros lugares del planeta. No juguemos con fuego y por el simple hecho de creer que por “mirar para otro lado” no nos va a tocar, estemos allanando el camino para que el terror pueda tocar, algún día, nuestra puerta, nuestra vida.

La educación no pertenece a nadie, la necesitamos todos. Educar es mucho más que la simple transmisión de conocimientos. Educar es crear un ciudadano libre y responsable. La educación debe ayudar al individuo a resolver preguntas tales como ¿Quién soy? o ¿Qué puedo hacer yo para mejorar el mundo en el que vivo?

2 Respuestas a “Ni vallas, ni muros, ni más presencia policial. Si existe una solución, se llama educación.

  1. Da gusto leerte. No se si lo veremos algun dia pero yo ya he empezado mi camino con mi pequeño y estoy viendo los resultados que son maravillosos. Ojalá seamos más y cada vez más los que respetemos a nuestros pequeños y los criemos en un ambiente de paz.

    Gracias!!! y no dejes de hacer lo que haces 🙂

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