No insistas. Tu hijo no va a aprender nada para lo que todavía no esté preparado.

Fíjense que curioso. Los seres humanos sabemos que un pájaro enjaulado no tiene libertad para volar; o sabemos que una semilla necesita de libertad y nuestros mejores cuidados para germinar, reproducirse, y en unos meses poder florecer. Por lo tanto, podríamos llegar a la conclusión de que las diferentes especies que habitamos este planeta necesitamos de la libertad para poder obtener nuestros “mejores frutos”. Si consideras que una planta necesita de nuestros mejores cuidados y de un proceso de desarrollo acorde a las leyes que dicta la naturaleza y serías incapaz de forzarla, entonces ¿por qué fuerzas a un niño a que aprenda cosas para las que todavía no está preparado?

Pero resulta curioso observar como es el ser humano la especie más condicionada y, a la vez, a la que más se le priva de esa necesaria libertad para poder realizar un desarrollo pleno. Y más curioso resulta todavía cuando podríamos afirmar que, es el propio ser humano, a través de sus miserables intereses, quien priva de la libertad al propio ser humano. La especie a la cual la cadena evolutiva dotó de conciencia frente a los confines de la materia, priva de libertad y, por lo tanto, de un correcto y natural desarrollo a su propia especie. Díganme si conocen algo más antinatural que esto.

Por eso es tan importante que en las escuelas no se condicione al ser humano y se le dé la máxima libertad posible como un derecho vital para el correcto desarrollo de nuestra especie. Lo contrario, la privación de la libertad, únicamente acarreará problemas y desviaciones de muy difícil solución. Expresar lo que uno piensa y hacer en vida aquello para lo que uno ha sido llamado, debería convertirse en la base de cualquier proyecto educativo, de cualquier disciplina que consideremos como educación.

“Jugar es el disfraz con el que la naturaleza ha vestido los procesos de aprendizaje y memoria”

Francisco Mora Teruel

Es de suma importancia saber para quienes deciden acercarse al método Montessori, que su principio educativo más importante, es que será cada individuo, según sus intereses, el creador de sus propias capacidades. Unos principios muy distintos a los de la educación tradicional, en la cual, es el sistema quien, según sus intereses, crea y moldea a sus ciudadanos.

Las sociedades en que vivimos están construidas por adultos para solucionar problemas de adultos entre adultos. Apenas, prácticamente nada, el adulto tiene presente a los niños como verdaderos constructores de una nueva sociedad. Hemos “aceptado” como algo “normal” un modelo social enfermo que únicamente nos lleva a incrementar todos los problemas que ya tenemos. Adultos que hemos sido educados en el miedo, en la competencia o en la comparación y que damos por hecho que, simplemente por nuestra condición de adultos, ya tenemos derecho a ser los directores de orquesta de la sociedad en que vivimos.

La famosa “zona de confort”, hace que sean muy pocos los que, ya de adultos, inicien un trabajo personal que les lleve a desaprender muchas cosas aprendidas, y así, poder visualizar y actuar para crear una sociedad de verdad diferente. Los niños de hoy serán los adultos del futuro con aquellas características que los adultos de hoy les mostremos. Así de simple, y así de complejo. Si les enseñamos violencia, serán violentos; si los ayudamos a crecer con base en la competitividad, serán competitivos; si los educamos en el miedo, serán temerosos; pero si por el contario los niños tienen la suerte de encontrarse por el camino con un adulto que conoce y respeta el desarrollo infantil y actúa según sus verdaderas necesidades, entonces todo cambiará.

“Es como si la naturaleza hubiese preservado a cada niño de la influencia de la inteligencia humana para dar preferencia al maestro interior que lo inspira; la posibilidad de realizar una construcción psíquica completa antes de que la inteligencia humana pueda tomar contacto con el espíritu e influir sobre él”

María Montessori

Los adultos nos aprovechamos de la inmadurez de los niños. Los niños aceptan muchas de nuestras exigencias únicamente porque todavía no tienen la madurez suficiente para debatirlas o para cuestionarlas, consiguiendo únicamente reproducir en ellos nuestro destructivo modelo social marcado por las guerras, el hambre o la corrupción. Allí donde el adulto se piensa que tras un grito el niño le está respetando, lo que de verdad está ocurriendo es que el niño está actuando con base en el miedo. No consideres a eso aprendizaje, no lo es.

Actuando de esta manera, los niños siempre tienen “las de perder”. Porque los adultos “solucionamos” entre adultos los problemas de los niños, como si ellos no fueran protagonistas de su propia historia, de su propia vida. Lo único que vamos a conseguir actuando de esa manera son niños desviados, niños que por naturaleza no son conformistas ni fácilmente moldeables y que en un momento dado de su vida se ven obligados a desviarse porque por su propia naturaleza no pueden aceptar las injustas y antinaturales exigencias de un adulto miserable. Mucho cuidado con esto, pues estaremos destruyendo las potencialidades humanas de un individuo que ha sido elegido entre millones de coincidencias para mejorar el mundo en el que ha sido llamado a vivir.

La educación debe tener muy en cuenta que cada individuo es único e irrepetible. La educación debe satisfacer las necesidades que cada individuo necesita atendiendo a las diferentes etapas en que se encuentre. Otra cosa muy diferente, es que estemos dando por hecho como sociedad, que la educación es esta disciplina antinatural de entender la vida.

7 Respuestas a “No insistas. Tu hijo no va a aprender nada para lo que todavía no esté preparado.

  1. Hola, me parece un texto extraordinario, les agradezco enormemente por las orientaciones que nos entregan en este lindo y a la vez difícil camino que tenemos a veces los padres. Totalmente aplicable y a trabajar desde hoy en mejorar la calidad de vida de mis hijos

  2. Si las escuelas respetaran los tiempos de los niños…. la humanidad seria diferente. Yo aprendi a esperar y respetar los tiempis de mi hija. Gracias

  3. Estoy totalmente de acuerdo, me parece estupendo que hagan estas publicaciones ya que nos ayudan a orientar el trato hacia los niños, soy madre y médico, todos los días llegan a mi consulta padres que preguntan que porqué su niño no gatea o camina si el amiguito de la misma edad ya lo hace, yo suelo responderles que cada quien crece a su tiempo y que lo mas importante es jugar y estimular al niño que no hay que forzarlos.

  4. Me encanta!!! Gracias!!!

  5. Muy lindo el artículo, estaría bueno intercambiar información de instituciones educativas que promuevan o basen sus métodos en esta forma de enseñar.
    Escribo desde argentina

  6. Si todo ello se pondría en marcha, seriamos humanos en esencia.

  7. Para una educación basada en el individuo los gobiernos debieran ofrecer a la educación un presupuesto mucho mayor para poder atender todas las necesidades particulares de cada pequeño/a. No es solo mover las bases es mover las mentes de los cuudadanos que acepten inflar las partidas de educación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *