No somos educados para vivir. Somos educados para ganarnos la vida.

Vivimos pensando en que siempre habrá un mañana mientras arrastramos en la mochila toda la carga del ayer. Entre ambos existe el hoy, al que apenas si hacemos caso. En realidad, no hemos sido educados para el aquí y el ahora y apenas si sabemos disfrutar del momento. Hemos sido educados con los conocimientos del ayer para ganarnos la vida mañana, y mientras, va pasando la vida. No nos han educado para vivir, nos han educado para ganarnos la vida.

Todo lo que tenemos en la vida es el presente, aunque solemos olvidarlo y vivimos atrapados entre las culpas del pasado y las preocupaciones del futuro. La clave para ser feliz y vivir plenamente radica en aprender a estar plenamente presentes.

Biológicamente hablando, los seres humanos nos dividimos en machos y hembras, pero culturalmente en hombres y mujeres. Biológicamente hablando, no existen ni religiones, ni países, ni banderas, ni identidades territoriales, pero culturalmente el ser humano ha dividido a su prójimo entre cristianos y musulmanes, españoles y mexicanos o africanos y chinos, por citar algunos ejemplos.

La cultura tiende a prohibir lo que es antinatural, pero desde una perspectiva biológica, nada es antinatural. Cualquier comportamiento que vaya contra las leyes de la naturaleza es, por naturaleza, antinatural, y por lo tanto no necesita prohibición alguna. En realidad, nuestra idea de lo que es “natural” y “antinatural”, no ha sido cogida de ninguna teoría biológica, sino más bien de teorías religiosas, es decir, de teorías inventadas por el hombre.

“La sociedad, la cultura en que vivimos, exige que el estudiante se oriente hacia la consecución de un empleo y de seguridad física. Ésta ha sido la presión constante de todas las sociedades: primero la carrera y luego todo lo demás. O sea, primero el dinero, y luego los complejos aspectos de nuestra vida…Como la mayor parte de nuestra educación consiste en la adquisición de conocimientos, nos está volviendo cada vez más mecánicos. Nuestra forma de vida, tanto en el hogar como fuera de él, están volviendo nuestras mentes cada vez más estrechas, limitadas e incompletas”

Jiddu Krishnamurti

Resulta curioso observar como todas las divisiones que sufre el ser humano son fruto de su propia imaginación y que en ningún caso tienen un sustento biológico. La Religión, muy ávida como siempre, se ha otorgado el lujo de hacerse poseedora de lo que es natural o antinatural. Muchas de las cosas que hoy defiendes a ultranza, son fruto de un adoctrinamiento cultural. En muchos casos, si los analizas desde una perspectiva biológica, no tendrían sustento alguno. Pero hay quienes están muy interesados que no conozcas la realidad, tú realidad, lo que de verdad eres. Siendo así, siendo un ser dependiente, algunos “se aseguran su futuro”.

Por lo tanto, si no eres muy fanático y atendemos a reglas biológicas (somos seres biológicos) podríamos decir que pasamos nuestra vida montadas en barcas imaginarias mientras obviamos (muy a conciencia fruto de una importante carga cultural) nuestra realidad biológica.

Las creencias, las religiones, la vida espiritual, son tremendamente importantes para la salud integral del ser humano. Pero una cosa es atender a esa necesidad, y otra, muy distinta, adoctrinar creando la necesidad. Dicho de otra manera, la escuela debe ser un lugar sagrado para las personas, pues a ella vamos a aprender. Las Iglesias o las mezquitas, han dejado de ser lugares sagrados, pues, entre otras cosas, hace tiempo que adoptaron la postura de dejar de aprender, y continuar basándose en teorías basadas miles de años atrás sin hacer el más mínimo caso a una máxima para el ser humano como es la evolución.

De esta manera, el ser humano biológico ser encuentra prisionero del ser humano cultural. Mientras la biología tolera un espectro muy amplio de posibilidades, la cultura obliga a realizar algunas cosas a la vez que prohíbe otras.

Ojalá, en tu vida, tengas la posibilidad de elegir tu camino espiritual, el que más te llene, pero que nadie lo elija por ti. La Escuela, la educación debe, por lo tanto, basarse en un proyecto holístico, que atienda a las necesidades del ser humano biológico para que posteriormente sea el individuo, por iniciativa propia, quien decida su camino cultural. De esta manera, sabremos respetar y agradeceremos que nos respeten. No bajo imposición alguna ni de nadie, sino por una conducta endógena, fruto de haber sido educados en el respeto y la tolerancia, fruto de haber sido educados desde el conocimiento a uno mismo.

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