Qué son las desviaciones y qué importancia tienen en los niños

Lo último a lo que le vengo dando vueltas es al tema de las desviaciones en las primeras edades. Lo intentaré explicar con un ejemplo que me ha ocurrido hoy mismo.

Resulta que a mi sobrino de 5 años le llama mucho la atención, le apasiona todo lo que tiene que ver con las imágenes de semana santa e imágenes que hay en las iglesias. Llegado este tiempo de cuaresma, el niño está “por las nubes”.

Ayer, la maestra de la escuela a la que acude a diario, pidió a los niños de su clase que hicieran un dibujo. Expresamente se dirigió a mi sobrino y le dijo que el dibujo debía ser sobre la naturaleza, no sobre la semana santa. Pues allí que fue el niño y le plasmó en una ventana que daba a un paisaje de pinos un trono de la semana santa.

Creo que no estamos escuchando al niño y que en parte lo estamos desviando. Quizás, detrás de esa pasión por la semana santa se esconde algo más, o no, pero lo que está claro es que hay que guiarlo, hay que observarlo, hay que apoyarlo en esas iniciativas e inquietudes que está mostrando.

“Los maestros comprueban que en las escuelas los niños llenos de imaginación no son los que se aprovechan mejor de los estudios, como hubiera podido esperarse. Progresan escasamente o fracasan por completo. Sin embargo, nadie duda que su inteligencia se ha desviado, pero se considera que una inteligencia creadora, no puede aplicarse a cosas prácticas. Ésta es la prueba más evidente de que en el niño desviado se produce una disminución de la inteligencia, porque no se halla en posesión de la misma, y no puede ser dueño de su desarrollo”

María Montessori. El niño, el secreto de la infancia. Pag 247

Pretender que el niño solamente muestre su pasión por las imágenes en tiempo de cuaresma, es lo mismo que decirle a un escultor que únicamente puede realizar sus esculturas en tiempo de cuaresma. Ésto, visto desde la mente del adulto, puede resultar una auténtica tontería. Pero estamos muy acostumbrados y damos muy por hecho que un adulto sí que puede dedicar su tiempo a lo que le gusta y le apasiona, mientras que un niño no. Tienen que pasar 18 o 20 años de su vida haciendo lo que los adultos le dicen, para luego, si le quedan fuerzas y si las desviaciones se lo permiten, poder desacerse de ese adulto y por fin!! poder realizar aquello para lo que está llamado.

Evitar, por parte del adulto, que el niño siga avanzando en aquello que muestra interés e intentar reconducirlo, por parte del adulto, en aquellas cosas que el adulto piensa que debe conocer pero que al niño quizás no le interesan lo más mínimo, puede producir en el niño un grave problema, sufrirá esas desviaciones que ya nunca tendrán solución y que el adulto señalará como caprichos del niño.

Posterior a estos actos egoístas por parte del adulto, encontraremos a niños aburridos, sin ilusión por lo que hacen, desganados y sin motivación alguna. Socialmente, el adulto parece tener la potestad de hacer con el niño lo que quiera. Qué pensarías como adulto, si a tí, que te encanta por ejemplo la pintura, viniera otro adulto con mayor estatus y te dijera que olvides eso, que a partir de ahora te tienes que dedicar a ser enfermero?. Cometemos un grave error como adultos cuando pensamos que esa hipótesis entre adultos nunca se puede dar y sin embargo es algo muy común que ocurra entre un adulto y un niño.

Dejémosles ser quienes quieran ser, porque ya han sido llamados a venir a este mundo por algún motivo.

Un abrazo!!

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